
¿Cuál es la diferencia existe entre las nuevas prácticas “psicológicas” eclécticas u holísticas y las prácticas brujeriles, chamánicas y/o místicas? Poco o nada. El efecto placebo está a la orden del día y lo que se pretende es aliviar el dolor lo antes posible (cosa que no tiene nada de malo sino fuera porque se vuelve un ciclo interminable). Al igual que la Psiquiatría intenta producir Salud Mental prescribiendo recetas (las cabezas de la Salud Mental son psiquiatras. Vaya sandez. Recomiendo este excelente artículo sobre Salud Mental y Psiquiatría AQUÍ), como decía, al igual que la psiquiatría, las “nuevas terapias” giran en torno a ese ánimo actual de hacer todo al instante y cuanto más rápido mejor. Así, mezclan sin un orden claro, “técnicas” de diferentes procedencias: mentales, espirituales, energéticas, sensoriales, orientales, religiosas y por allí algo de psicología, y con ello, de manera elegante, venden humo.
Sucede que para los proclamadores de estas nuevas tendencias esto no sería un demérito ni menos aún una imposibilidad de acción. Algo de esto se hace notar en un intercambio de palabras que mantuvieron por un lado un defensor de estas nuevas “terapias” y por el otro, un crítico de las pseudociencias actuales. Observen la pregunta que le hace el defensor al crítico y veamos así que tipo de argumentos esgrimen los “nuevos terapeutas” (esta es una cita de toda la conversación):
Defensor de las nuevas terapias: ¿De dónde saca usted que para que algo sea efectivo o aprobado debe tener una teoría que lo sustente?
Respuesta del crítico: De la metodología y filosofía científicas. Ya sé que algo puede ser efectivo aunque no se tenga una explicación para ello. Un buen ejemplo es la cocina. Preparamos un plato exquisito y casi siempre nos da resultado, sale bien, tiene el mismo gusto. Pero no controlamos las variables. Un día nos sale “mal” y no sabemos por qué. La ciencia no se maneja como un método de cocina. Es preferible y fuertemente recomendable que cuente con un marco teórico sólido y con hipótesis contrastadas (y contrastables). No veo cómo habría podido avanzar nuestro conocimiento a través de los siglos. La PNL no cumple con ninguno de los dos requisitos: no hay teoría y la experimentación no avala su eficacia. http://www.pnlnet.com/chasq/a/114
Vemos pues que la pregunta del defensor resume toda su perspectiva. Por otro lado, la respuesta del crítico hace notar lo que aquí también queremos hacer notar: que se fomente la actitud crítica y científica. En algunas de las líneas que siguen en esta conversación el defensor dice algo más que se une a lo arriba dicho también por él: “No importa el sustento teórico sino que funcione”. ¡Celestial! Este argumento es parecido a uno que comúnmente responde todo seudocientífico y que ahora es utilizado por las “nuevas terapias” para librarse de la responsabilidad: “No es pertinente preguntarse sobre su verdad o falsedad, sino sobre su utilidad”. ¡Hermoso!
Se puede decir, en este nivel, que la funcionalidad no se establece por la inmediatez sino por la eficacia y es allí precisamente donde fallan las “nuevas tendencias”. No son eficaces, solo aparentan serlo. La persona tendría que asistir regularmente a obtener una nueva dosis de alivio indefinidamente y este ciclo, que se vuelve interminable, solo hace que ella sea cada día más dependiente aunque la tenga sensación de mayor libertad.
Esto es porque las “nuevas terapias” adolecen de una estrategia psicoeducativa que logre distanciar cada día al terapeuta del cliente. Y si acaso lo logran fue porque en el curso de la intervención usaron procedimientos de marcada línea conductual. Esto no es ningún misterio. Por otro lado, y por lo que se ve en los honorarios que perciben sus proclamadores, parece que prima el afán de lucro. Los costos de los talleres y cursos formativos para profesionales y de las sesiones terapéuticas para los clientes tienen precios que no corresponden a lo brindado. Ello sumado a que tales actividades las llevan a cabo en un ambiente que da la sensación que se estuviera impartiendo el “secreto de la vida” digno de unos pocos elegidos. En la salud mental no puede ni deben existir misterios porque es una labor de conocimiento público. El lucro es deseable y justificado pero no tratando de timar al querer vender la "cura revolucionaria" para todos los males del ánimo.
Finalmente, desde nuestra perspectiva, pensamos que un camino fiable y con sustento perfectamente averiguado, nos lo brinda la tecnología que deriva del análisis del comportamiento (Terapia de conducta, Modificación de conducta y Análisis Conductual Aplicado) al trabajar con parsimonia y a largo plazo. En el siguiente post trataré de ampliar estas consideraciones.
Sucede que para los proclamadores de estas nuevas tendencias esto no sería un demérito ni menos aún una imposibilidad de acción. Algo de esto se hace notar en un intercambio de palabras que mantuvieron por un lado un defensor de estas nuevas “terapias” y por el otro, un crítico de las pseudociencias actuales. Observen la pregunta que le hace el defensor al crítico y veamos así que tipo de argumentos esgrimen los “nuevos terapeutas” (esta es una cita de toda la conversación):
Defensor de las nuevas terapias: ¿De dónde saca usted que para que algo sea efectivo o aprobado debe tener una teoría que lo sustente?
Respuesta del crítico: De la metodología y filosofía científicas. Ya sé que algo puede ser efectivo aunque no se tenga una explicación para ello. Un buen ejemplo es la cocina. Preparamos un plato exquisito y casi siempre nos da resultado, sale bien, tiene el mismo gusto. Pero no controlamos las variables. Un día nos sale “mal” y no sabemos por qué. La ciencia no se maneja como un método de cocina. Es preferible y fuertemente recomendable que cuente con un marco teórico sólido y con hipótesis contrastadas (y contrastables). No veo cómo habría podido avanzar nuestro conocimiento a través de los siglos. La PNL no cumple con ninguno de los dos requisitos: no hay teoría y la experimentación no avala su eficacia. http://www.pnlnet.com/chasq/a/114
Vemos pues que la pregunta del defensor resume toda su perspectiva. Por otro lado, la respuesta del crítico hace notar lo que aquí también queremos hacer notar: que se fomente la actitud crítica y científica. En algunas de las líneas que siguen en esta conversación el defensor dice algo más que se une a lo arriba dicho también por él: “No importa el sustento teórico sino que funcione”. ¡Celestial! Este argumento es parecido a uno que comúnmente responde todo seudocientífico y que ahora es utilizado por las “nuevas terapias” para librarse de la responsabilidad: “No es pertinente preguntarse sobre su verdad o falsedad, sino sobre su utilidad”. ¡Hermoso!
Se puede decir, en este nivel, que la funcionalidad no se establece por la inmediatez sino por la eficacia y es allí precisamente donde fallan las “nuevas tendencias”. No son eficaces, solo aparentan serlo. La persona tendría que asistir regularmente a obtener una nueva dosis de alivio indefinidamente y este ciclo, que se vuelve interminable, solo hace que ella sea cada día más dependiente aunque la tenga sensación de mayor libertad.
Esto es porque las “nuevas terapias” adolecen de una estrategia psicoeducativa que logre distanciar cada día al terapeuta del cliente. Y si acaso lo logran fue porque en el curso de la intervención usaron procedimientos de marcada línea conductual. Esto no es ningún misterio. Por otro lado, y por lo que se ve en los honorarios que perciben sus proclamadores, parece que prima el afán de lucro. Los costos de los talleres y cursos formativos para profesionales y de las sesiones terapéuticas para los clientes tienen precios que no corresponden a lo brindado. Ello sumado a que tales actividades las llevan a cabo en un ambiente que da la sensación que se estuviera impartiendo el “secreto de la vida” digno de unos pocos elegidos. En la salud mental no puede ni deben existir misterios porque es una labor de conocimiento público. El lucro es deseable y justificado pero no tratando de timar al querer vender la "cura revolucionaria" para todos los males del ánimo.
Finalmente, desde nuestra perspectiva, pensamos que un camino fiable y con sustento perfectamente averiguado, nos lo brinda la tecnología que deriva del análisis del comportamiento (Terapia de conducta, Modificación de conducta y Análisis Conductual Aplicado) al trabajar con parsimonia y a largo plazo. En el siguiente post trataré de ampliar estas consideraciones.
Hola Fredrik. Muy interesante el apunte. Solamente añado que no coincido con Borgo. La PNL, mal que bien, no es el peor ejemplo del rubro de terapias no sustentadas científicamente. En realidad, los practicantes de PNL lo que suelen hacer es "recoger" (si cabe esa palabra) tecnologías ajenas -en especial de la terapia llamada "conductual-cognitiva" o "cognitivo-conductual"- para aplicarlas a muy diversos asuntos terapéuticos con buenos resultados. Ese actuar ecléctico no me parece condenable en sí mismo, sino la actitud de esconder dicha práctica cambiando de nombre a las técnicas, o pretender que efectivamente son no sustentables.
ResponderSuprimirHay ejemplos mucho peores de pseudociencia aplicada, como ciertas "terapias" alternativas que actualmente el sistema peruano de salud, e incluso el colegio de psicólogos, fomenta con su anuencia respecto a que sus postores puedan presentarse avalados por las instituciones oficiales, difundiendo su oscurantismo ante auditorios de profesionales y paraprofesionales poco cultivados, pero muy ansiosos por "solucionar" rápidamente problemas individuales y comunitarios. Claro que la magnitud del problema excede largamente ese marco, llegando a la pobre formación teórica-terapéutica que se ofrece en las universidades.
Saludos
Es cierto profesor, la PNL no es el peor ejemplo de las seudoterapias y como ud. comenta en última instancia lo que hace es solamente aplicar tecnología ajena a su conveniencia pero claro sin la referencia respectiva, actitud en sí misma deplorable e injusta. Sin embargo, la cita sobre la PNL de Borgo fue útil para presentar una actitud contra corrientes de esa línea aunque como ya se dijo hayan peores. Y es más triste el asunto cuando estas tendencias quedan institucionalizadas por nuestro sistema oficial y se prefiere y mantiene la balanza inclinada hacia lo inmediatista y popular, lo poco riguroso y comodón.
ResponderSuprimirExiste muchísima demanda de tonterías, falta muchísima oferta ética y responsable.
Un abrazo.